Coalición por una radiodifusión democrática
     
   
   
   
   
 
 
 
 
Artículos Periodísticos
 
DEMOCRATIZACIÓN DE LA COMUNICACIÓN

Mutar prácticas, instaurar políticas... ¿transformar la realidad?

¿Quiénes tienen derecho?, ¿quiénes tienen voz?, ¿quién es ese que habla?, ¿por qué hablás?, ¿con "nosotros", a quién te referís?, ¿en nombre de quién hablás vos?, ¿y por qué ese tiene que ser el tema del día?, ¿quién te dio voz?, ¿sólo habla quien tiene voz?, ¿y cómo se accede a tener voz?, ¿la voz te da votos?, ¿y quién me escucha a mí?, ¿por qué yo no hablo ahí?, heeyyy aquí!!!.

La lucha por otra comunicación
El pasado viernes 27 de agosto, radios comunitarias, universitarias y emisoras de Radio Nacional transmitieron en cadena, en todo el país, un programa en donde se dio un espacio a la "Iniciativa Ciudadana por una Ley de Radio Difusión para la Democracia". Sosteniendo que la Ley de radiodifusión debe "garantizar el pluralismo informativo y cultural", un conjunto de personas y organizaciones entre las que están los Sindicatos de Trabajadores de la Comunicación, Asociaciones de radios Comunitarias y radios Universitarias, Organismos de Derechos Humanos, Universidades, Organizaciones sociales, presentaron y explicaron una declaración de 21 puntos para la adopción de una nueva normativa que reemplace a la que sancionó la última dictadura militar (1). Esta iniciativa es parte de una lucha de años que se suma a muchas otras luchas a lo largo de toda Latinoamérica. Desde radios comunitarias, pasando por experiencias de control ciudadano de los medios masivos, incluyendo el surgimiento de proyectos de comunicación alternativa muy originales, la conciencia sobre la necesidad de democratizar la comunicación se ha acrecentado mucho en estos años (2).
Los que sueñan con otra comunicación y se movilizan por ella, comprenden que, en la estructura de comunicación de nuestra sociedad, ciertos grupos y sectores tienen la posibilidad de articular sus discursos públicamente, de instalar su mirada de las cosas, de marcar qué cuestiones tienen que ser relevantes. Con no menos indignación también ven que, opuestamente, existen otros sectores que carecen de esa posibilidad, y muchas veces no reivindican su derecho a ello ni reconocen su capacidad de hacerlo (3). Para Gabriel Kaplún -comunicador y educador uruguayo, investigador en el área de comunicación y cultura-, la democratización de la comunicación tiene que ver con "la posibilidad de un acceso más amplio a información y productos culturales de calidad como la posibilidad efectiva de expresión por parte de una mucho mayor diversidad de actores, voces y miradas" (4). Nos referimos a la exclusión de ciertos grupos y clases sociales, pero, al mismo tiempo, a la de ciertos temas y miradas que son cercenados, excluidos y tergiversados por agentes muy concretos. Del mismo modo, la situación no democrática de la comunicación tiene que ver con la restricción del acceso a la información y con la imposibilidad que tenemos hoy en día de consumir productos culturales de calidad. Entender todo esto es entender que tenemos derecho a la disponibilidad de información y a la libre circulación de ideas y discursos. Es entender que todos tenemos derecho a, por ejemplo, una programación televisiva de mayor "calidad" formativa, analítica y estética, en donde no se nos masifique, se nos subestime, se nos degrade y se nos intente persuadir constantemente. Es entender, también, que no tenemos que conformarnos con una única mirada de las cosas, que una comunicación democrática supone una pluralidad de voces y de enfoques que puedan dialogar, discutir, confrontarse.
La democratización de la que hablamos no tiene que ver sólo con los medios se comunicación. La comunicación, en sentido genérico, va más allá de lo "mediático". Gabriel Kaplún se refiere a ella como algo que circula en múltiples espacios y ámbitos (formales e informales): reuniones y asambleas, plazas y calles, fiestas y juegos, casas y mercados (5). Estos espacios, estos ámbitos, deben ser considerados de alguna manera en los esfuerzos por democratizar la comunicación. El mismo modelo de comunicación autoritaria de los medios masivos que denunciamos -en los que unos hablan y otros se conforman con escuchar-, también está muy metido en la vida cotidiana. Kaplún observa: "Los padres hablan y los hijos escuchan, los maestros enseñan y los alumnos aprenden, los jefes mandan y los subordinados obedecen". Incluso tampoco es raro ver cómo el mismo molde autoritario es seguido por las organizaciones que quieren democratizar la sociedad y los medios que quieren democratizar la comunicación. Todo esto es vital, porque el olvido de que la comunicación no son sólo los medios contribuye al mantenimiento de una comunicación no democrática. Además, como dice Gabriel Kaplún, “si comunicación es central y principalmente los medios, quien controla los medios, controla la comunicación".

Cuestión de prácticas y de políticas
María Cristina Mata -investigadora en comunicación, actual directora de la Escuela de Ciencias de la Información en la UNC- considera a las prácticas de comunicación (que comprenden a los medios, pero también a los otros procesos de la vida cotidiana y social) como uno de los elementos clave a la hora de pensar en la democratización de la comunicación social (6). Considerando las prácticas de comunicación en sentido genérico, podemos referirnos a la posibilidad de hacer efectivo el derecho a la libre expresión que todas las personas deben tener. Mata señala: "En ese sentido, democratizar la comunicación es crear las condiciones para que todas las personas puedan tener, en el ámbito de los medios y tecnologías de la información, o en cualquier otro ámbito (comunitarios, organizativos, políticos), la posibilidad de expresarse sin que importe su jerarquía su condición social, el género, la edad, etc."
Otra cosa que según la autora debemos tener en cuenta al hablar de democracia comunicativa, es el cuerpo de normativas que garantizan "un uso equitativo de los recursos de comunicación". Mata enfatiza la necesidad de hablar de políticas públicas de comunicación: "políticas que aseguren un equitativo uso del espacio radioeléctrico, que aseguren un poder de acceso a tecnología para los medios pequeños de comunicación (por medio de créditos, por ejemplo), que resguarden el derecho de los trabajadores de los medios a disentir con las opiniones de los empresarios...". "Desde esta mirada normativa, democratizar la comunicación también es garantizar el derecho a la información pública que el Estado y los organismos públicos deben dar a la ciudadanía", completa Mata.
Lo que sucede con estos dos elementos, las prácticas y las políticas, es que muchas veces se prioriza el primero por sobre el segundo. Según María Cristina Mata, aunque sean cosas vinculadas, es necesario distinguirlas a la hora de desarrollar proyectos y estrategias. La autora advierte: "muchas veces creemos que simplemente con acciones de carácter alternativo, de carácter educativo, se puede construir sin pelear al mismo tiempo por normativas que hagan que en la sociedad se reconozca este derecho a expresarse".
La distinción políticas/prácticas la hacemos a fin de evitar énfasis desmedidos. El salto o la complementación con lo normativo y lo institucional son necesarios para tener una incidencia real. De lo contrario somos poco realistas. Pero, rescatando el énfasis de Gabriel Kaplún, también somos pocos realistas si esperamos que la matriz autoritaria que vivimos a diario cambie con sólo garantizar el acceso a determinados medios, espacios, o productos. Tal pretensión es tan mecánica, y -en cierto sentido- alejada de la realidad como el culto al autoritario esquema "emisor-mensaje-receptor" que nos enseñaron en la escuela.

Democratización en serio
No nos podemos engañar, sabemos que el origen de la inequidad social, de la injusticia, de tanta muerte a nuestro alrededor, no es de carácter comunicativo. Tiene que ver con apetencias del capitalismo, con mecanismos y estructuras relacionados a lo político y económico, con decisiones de gobierno y con una determinada forma de mantener la vida. Ahora bien, ¿eso significa que las acciones por la democratización de la comunicación son esfuerzos en vano o algún tipo de placebo? ¿Qué tan sensato es imaginar un plan de trasformación que excluya la prioridad de la comunicación y la cultura? Si bien los trabajos en lo comunicativo/cultural y en lo político/económico tienen ritmos y modalidades diferentes, deben articularse, sumarse y no restarse. Para que grupos y sectores en desigualdad de condiciones puedan constituirse como actores de peso para una lucha política, la democratización de la comunicación es una estación insoslayable. La posibilidad de acceder a espacios negados y de apropiar recursos vedados es un elemento clave para la construcción de poder de sectores en clara situación de desventaja. Lo que está en juego es el protagonismo y la autoestima de dichos grupos. Está en juego la capacidad de definir los conflictos que son constitutivos de la dinámica de nuestra sociedad. Los sectores poderosos del establishment hacen uso de su monopolio de la palabra para decir en donde están los conflictos, cuáles son sus condiciones y con qué armas se pelean. Ellos han podido poner en el tapete ciertos conflictos tapando otros o tergiversando su naturaleza. Incluso han probado que, en este supuesto "gobierno del pueblo", quien tiene los recursos materiales y simbólicos para hegemonizar su discurso, ante la debilidad de otras voces y miradas, es capaz de determinar quién es pueblo y quién no... Mientras tengan ese poder, pueden seguir llevando el conflicto social a la despótica arena de "civilización o barbarie". ¿Cómo no reconocer, entonces, lo crucial que es la comunicación en todo esto? Si bien el cuello de botella que hay que ensanchar tiene fuertes componentes que no son comunicativos, la efectivización de una comunicación democrática "en serio" no sería una mera carta más.

1. Para leer los 21 puntos de la "Iniciativa Ciudadana por una Ley de Radiodifusión para la Democracia" andá a www.dirpro.com.ar/iniciativa/iniciativa.php. Ahí vas a encontrar la declaración y vas a poder adherir a la misma llenado un formulario muy simple en la misma página. Es importante contar con la mayor cantidad de adhesiones posibles a la hora de presentar la propuesta al Poder Ejecutivo y al Congreso del Nación en los próximos días.

2. Al respecto, podés ver en el Nº 7 de Huellas (Agosto de 2003), página 13, una nota sobre una investigación de "demandas ciudadanas de información" realizada en la Escuela de Ciencias de la Información (UNC).

3. Ideas de María Cristina Mata en el texto "La comunicación popular: de la exclusión a la presencia" (Mimeo, Córdoba, 1988).

4. Gabriel Kaplún, "Hacia una agenda académica y política de la comunicación del MERCOSUR"; texto elaborado para ser desarrollado en el XXVII Congreso Brasilero de Ciencias de la Comunicación en septiembre del 2004.

5. Gabriel Kaplún, "4 ideas obvias para democratizar la comunicación"; artículo publicado en el Boletín DCR Nº 1 de Centro Nueva Tierra, julio del 2003, Bs. As.

6. Ésta y las siguientes citas a María Cristina Mata en esta nota corresponden a una entrevista realizada en agosto del 2004.

 

 
 
     
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